La Habana
denunció la "violación grave" del derecho internacional que supuso la
confiscación de Estados Unidos de un petrolero cerca de las costas de Venezuela
y reconoció que las presiones sobre Caracas "repercuten
negativamente" sobre Cuba.
El Ministerio de
Relaciones Exteriores de Cuba afirmó en una declaración que el asalto marítimo
fue un "acto de piratería y terrorismo marítimo" que se inscribe en
"la escalada de los Estados Unidos para impedir el legítimo derecho de
Venezuela a utilizar y comercializar libremente sus recursos naturales con
otras naciones, incluidos los suministros de hidrocarburos a Cuba".
"Estas
acciones repercuten negativamente en Cuba y recrudecen la política de máxima
presión y asfixia económica de los Estados Unidos, con un impacto directo en el
sistema energético nacional y, por consiguiente, en la vida diaria de nuestro
pueblo", argumentó la declaración.
A juicio de la
Cancillería cubana, el apresamiento del petrolero es un "acto
evidente" de "aplicación del corolario Trump de la Doctrina
Monroe", en referencia al postulado que defiende que América latina
pertenece al área de influencia de Washington.
Además, agregó la
declaración, esta acción "transgrede la proclama de América Latina y el
Caribe como Zona de Paz" y precisa, en consecuencia, una "condena universal".
El Ministerio de
Relaciones Exteriores recordó que ya en el primer mandato del presidente de
EE.UU., Donald Trump, se adoptaron medidas para obstaculizar el libre comercio
de los recursos petroleros venezolanos y se persiguió a los barcos que transportaban
combustible" a Cuba.
"Esta
situación persiste y se agrava ahora con el uso de la fuerza militar para
intentar imponer su dominio sobre Nuestra América", lamentó la
Cancillería.
Alrededor de un
tercio del petróleo que precisa Cuba proviene de Venezuela, quien se lo
suministra principalmente a cambio de servicios profesionales (médicos,
profesores y otros profesionales). No se ha confirmado que el petrolero
asaltado tuviese Cuba como destino.
Fuente:NotiTarde
