Un niño de 3 años
fue asesinado la noche de este viernes 23 de enero por su propio padre en el
baño de un monoambiente de la calle São Marçal, en la zona norte de la ciudad
de Manaos en Brasil. El agresor fue identificado como Fernando Batista de Melo,
de 48 años, quien huyó en moto y tras ser buscado por la Policía fue capturado.
Si bien en la
información preliminar se divulgó que el niño tenía 4 años, su madre confirmó
que era menor.
Según medios
locales, Batista discutió con la madre del niño y, en un momento de la disputa,
se encerró con su hijo en el baño y lo arrojó violentamente contra la pared,
causándole una lesión en la cabeza. Luego, lo apuñaló varias veces.
«Había mucha
sangre en el lugar de los hechos; el niño sufrió un fuerte shock», declaró el
detective Fábio Silva, de la División Especializada de Homicidios y Secuestros
(DEHS). «En los cinco años que llevo aquí en el DEHS, nunca había visto un caso
como este», añadió.
El niño falleció
en el lugar debido a las heridas.
“Fue por celos”
Pese a
encontrarse en una crisis de llanto, la madre del niño fue abordada por la
prensa a la salida de su casa e hizo declaraciones.
En una
improvisada rueda de prensa, dijo que estaban separados hacía tres meses, y que
él “tenía celos”.
La mujer agregó
que el asesino no se había mostrado violento antes y que, incluso, era enemigo
de los castigos físicos hacia su hijo.
Respecto a la
pelea, que fue grabada en vídeo, y donde el supuesto homicida aparece
agrediéndola y amenazándola con un cuchillo; dijo que estuvo motivado por la
insistencia de ella para que pagara la cuota alimentaria que le correspondía
como padre. Aseguró que el sindicado no era violento y que su hijo era un niño
maravilloso e inteligente.
Por su parte el
detenido negó los hechos, pero según las autoridades las evidencias en su
contra no dejan dudas de que le causó la horrenda muerte a su propio hijo.
