Miembro de la banda de «Yeico Masacre» fue obligado a suplicar la paz antes de asesinarlo en Maicao

 La escena dura un minuto y alcanza para entenderlo todo. El hombre que durante años encabezó la estructura de Los Yeico masacre, responsable de extorsiones y homicidios, aparece con la voz apagada, los ojos nerviosos y la cara desencajada.

Mediante una llamada telefónica recibida en el Centro Automático de Despacho (CAD), las autoridades conocieron sobre el hallazgo a finales del mes de enero de un cuerpo sin vida en la trocha María C, zona rural del municipio de Maicao, en el departamento de La Guajira colombiana.

Tras la inspección preliminar, se logró establecer que el cuerpo localizado correspondía a Carlos Eduardo Ruiz González, alias “Rambo” miembro de la estructura criminal binacional de “Yeico Masacre”, por quien se ofrecían 200 millones de pesos para lograr su captura. El cuerpo presentaba tres impactos de arma de fuego en diferentes partes de su humanidad.

Vídeo viral

Se dice que alias Rambo no murió como los hombres a los que persiguió. Murió temblando, mirando un lente, repitiendo un libreto que no era suyo. Sus verdugos lo sentaron frente a un celular, le ordenaron pedir el cese al fuego y lo convirtieron en mensajero del mismo terror que él sembró durante años en Maicao. Cuando apenas terminaba la última frase, lo mataron con el vídeo encendido.

La escena dura un minuto y alcanza para entenderlo todo. El hombre que durante años encabezó la estructura de Los Yeico masacre, responsable de extorsiones y homicidios, aparece con la voz apagada, los ojos nerviosos y la cara desencajada. No hay armas, no hay bravuconadas, no hay el matón que conocía la gente. Solo un tipo acorralado que sabe que ya estaba sentenciado.

“Le pido por favor a las personas que tienen las armas encima, a las personas que están extorsionando, que cesen el fuego”, dice mirando a un punto fijo. Nombra a alias Rafa, a Ruki, a Ricardo Fonseca, a Pepe, y los acusa de seguir envenenando la guerra. No alcanza a terminar. Se oyen los disparos, un grito y la imagen se sacude.

El asesinato ocurrió a finales de enero, pero el vídeo empezó a circular hace apenas unas horas como un trofeo. No es un simple registro: es una ejecución pública diseñada para infundir miedo. A Rambo no solo lo mataron, lo usaron para disciplinar a sus propios aliados y rivales.

Rambo no era un delincuente menor. Entre 2021 y 2022 lideró una red binacional dedicada a cobrar “vacunas”, ordenar sicariatos y controlar barrios completos. En 2022 fue capturado con armas, munición y motos, vinculado al homicidio de William Ramírez Pianeta. Un año después quedó libre por vencimiento de términos y regresó al ala delictiva.

Fuente/Crónica COL

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