Su familia asegura que este caso es el vivo reflejo del miedo que sienten los exiliados al ser obligados a retornar a un país del que huyeron por amenazas.
Jesús Alejandro Carpio Campos, un joven venezolano de 25
años que residía en Orlando, Florida, fue asesinado el pasado viernes 27 de
febrero en el estado Guárico, Venezuela. El hecho ocurrió apenas cuatro días
después de haber sido deportado de los Estados Unidos, país donde buscaba asilo
político.
La pesadilla para la familia Carpio comenzó el 28 de enero,
cuando Jesús fue detenido durante una parada de tráfico en el área de Haines
City. El motivo inicial fue una placa vencida; sin embargo, las autoridades
descubrieron que Carpio conducía con una licencia suspendida desde septiembre
de 2023.
Aunque su familia pagó la fianza por este delito menor, el
joven fue transferido a la custodia de ICE (Servicio de Inmigración y Control
de Aduanas). Según su hermana, Yirbely Carpio, Jesús enfrentó una decisión
desesperada en el centro de detención: firmar su salida voluntaria o permanecer
detenido entre 8 y 12 meses antes de ver a un juez. Ante la angustia del
encierro, Jesús optó por regresar a su país.
Crimen en Guárico
Tras llegar a Venezuela, Carpio se trasladó al estado
Guárico para visitar a su padre y a su abuela. Según el testimonio familiar,
mientras se encontraba en la vivienda de su abuela, sujetos desconocidos
irrumpieron y le quitaron la vida. En el mismo incidente, su padre resultó
herido de bala.
Hasta el momento, las autoridades venezolanas no han
determinado el móvil del crimen ni han identificado a los responsables.
La muerte de Jesús Carpio ha generado conmoción en la comunidad venezolana de Florida. Su familia asegura que este caso es el vivo reflejo del miedo que sienten los exiliados al ser obligados a retornar a un país del que huyeron por amenazas.
Jesús había llegado a EEUU mediante el programa de parole
humanitario y era solicitante de asilo. Según su hermana, habían salido de Venezuela
tras recibir amenazas.
La víctima deja atrás a su esposa y a sus hijos en Orlando,
quienes ahora enfrentan un futuro incierto.
Fuente: Telemundo