Con 48 selecciones confirmadas, la pasión se desborda desde Santiago hasta Nueva York en la cita más grande de la historia.
La cuenta regresiva para el Mundial 2026 ha entrado en su
fase más crítica tras el dictamen final de la FIFA sobre la logística y los
participantes. Este torneo, que unirá a tres naciones anfitrionas (EE.UU.,
México y Canadá), no solo es una competencia deportiva, sino un choque de
culturas donde las preferencias de los fanáticos dibujan un mapa fascinante en
cada rincón de América.
Pasiones cruzadas en el continente
Mientras que en Venezuela la cercanía geográfica y el
"jogo bonito" hacen que la gran mayoría se pinte de amarillo y verde
apoyando a Brasil, en otros países la historia es distinta. En Chile, por
ejemplo, existe una admiración histórica por el fútbol de Inglaterra, donde el
estilo físico y táctico británico siempre ha tenido seguidores fieles.
Por su parte, en los Estados Unidos, la enorme influencia
de la comunidad italoamericana hace que, a pesar de las ausencias, el corazón
de muchos neoyorquinos y habitantes de Chicago siga latiendo por la
"Azzurra" (Italia). Es este mosaico de intereses lo que convierte al
Mundial en el evento más esperado del 2026, donde cada país adopta a un gigante
según sus raíces y afectos.
La postura firme de la FIFA
Ante las dudas sobre sedes y participaciones
internacionales, el organismo ha sido claro: "Los partidos se jugarán
donde tengan que jugarse". Con esta sentencia, se confirma que el
espectáculo arrancará el 11 de junio, bajo un formato inédito de 12 grupos que
permitirá una competitividad global sin precedentes. La mesa está servida para
que el balón ruede y las pasiones de cada nación se encuentren en el campo.
Fuente: Reporte Oficial FIFA / Análisis Deportivo
Internacional 2026.
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