Tras
años de lucrarse con el petróleo regalado por Venezuela, la dictadura cubana
aplica el mismo esquema con los alimentos mexicanos: de la donación al bodegón
militar.
La tragedia humanitaria en Cuba ha dejado de ser un problema de escasez para convertirse en un negocio de Estado. Fuentes internas confirman que el esquema de corrupción que el régimen perfeccionó durante años con el petróleo venezolano —el cual recibían regalado y revendían a precios internacionales para alimentar sus cuentas en el exterior— se aplica hoy con total impunidad a los suministros que llegan desde México.
Mientras el gobierno mexicano envía toneladas de alimentos y productos básicos como "gesto de solidaridad", estos insumos rara vez llegan a la libreta de abastecimiento del ciudadano de a pie. En su lugar, los cargamentos son desviados directamente a una red de bodegones y tiendas exclusivas controladas por la cúpula militar y allegados a la dictadura (GAESA). Allí, la comida que fue donada para el pueblo se vende en divisas a precios que ningún trabajador cubano puede costear.
El contraste de la "Nueva Aristocracia":
Este sistema de "apartheid económico" permite que los generales del ejército y la policía política mantengan un nivel de vida de primer mundo. Mientras el cubano común sobrevive entre apagones y falta de gasolina, la élite revolucionaria gestiona empresas y lujos. El descaro cruza fronteras: los hijos de estos jerarcas exhiben sus vidas de opulencia en Francia y España, financiadas con el hambre de una isla que se desmorona bajo un socialismo que solo existe en el discurso.
Visión Global:
El modelo extractivo cubano ha pasado de ser un parásito del subsidio petrolero de Venezuela a un revendedor de ayuda humanitaria global. Esta práctica no solo asfixia al pueblo, sino que burla la buena voluntad de las naciones que envían apoyo, consolidando una dictadura que prefiere ver a su gente morir de hambre antes que soltar el control de los dólares.
Fuente Oficial:
Reportes de trazabilidad de suministros y denuncias de estibadores en puertos
cubanos.