Caracas y Washington concretan una asociación estratégica sin precedentes para desarrollar 17 campos petroleros y reactivar la industria hidrocarburífera con flujos masivos de inversión extranjera.
La República Bolivariana de Venezuela ha dado un giro trascendental en su panorama geopolítico y económico tras formalizar un entendimiento estratégico de carácter bilateral con el Gobierno de los Estados Unidos.
Este convenio, calificado por el Ejecutivo nacional como un hito histórico para el renacimiento de la nación, busca reconfigurar el mercado energético internacional mediante la participación activa de operadores privados internacionales.
El núcleo de esta alianza contempla el desarrollo integral de 17 campos estratégicos que albergan un potencial probado de 65.000 millones de barriles de petróleo.
Para llevar a cabo esta meta, se proyecta un flujo de inversión extranjera superior a los 100.000 millones de dólares, lo que repercutirá directamente en más de 209.000 millones de dólares destinados al erario público en concepto de tributos.
Desde una perspectiva técnica y operativa, el plan prioriza la recuperación y modernización urgente de la infraestructura crítica de hidrocarburos.
Con ello, no solo se persigue un repunte exponencial en los volúmenes de extracción y comercialización de crudo, sino también afianzar la seguridad energética de todo el hemisferio occidental y restablecer el equilibrio de los mercados globales.
Las autoridades gubernamentales han subrayado que la consolidación de esta potencia energética transformará los recursos naturales en un motor directo para la creación de empleos dignos, el incremento salarial de la clase trabajadora y la reactivación sostenida del crecimiento económico interno.
Fuente: Globovisión

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