El Departamento de Seguridad Nacional dio inicio a una medida drástica que obliga a miles de inmigrantes a esperar la tarjeta física y gestionar citas con meses de anticipación, poniendo en riesgo empleos y licencias de conducir en estados clave como Texas.
Tras una exhaustiva verificación de veracidad de la medida reportada por medios locales en Houston, se confirma que entró oficialmente en vigor la regla impulsada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de los Estados Unidos.
Esta
normativa entierra de forma definitiva la extensión automática de los permisos
de empleo, dejando a una masa masiva de trabajadores en una posición de
vulnerabilidad administrativa mientras dependen exclusivamente de la emisión de
la credencial física.
La medida golpea con especial dureza a jurisdicciones con alta densidad migratoria como el estado de Texas.
Los expertos en leyes
migratorias advierten que el sistema actual arrastra retrasos severos, sumado a
un coste operativo superior a los 500 dólares por trámite que incluye la
obligatoriedad de nuevas citas de toma de huellas dactilares.
Las consecuencias de este cuello de botella no se limitan al
ámbito laboral. Diversas agencias advierten que la pérdida del estatus temporal
pone en riesgo directo la vigencia de las licencias de conducir vinculadas al
permiso de trabajo, paralizando la movilidad cotidiana de los afectados.
Ante este escenario restrictivo, los consultores legales urgen a la comunidad extranjera a iniciar los procesos de renovación con un margen mínimo de seis meses de anticipación.
Esta previsión técnica busca blindar al
trabajador frente a las demoras institucionales del Servicio de Ciudadanía e
Inmigración (USCIS) y evitar quedar en un limbo legal ante las autoridades
federales.
Fuente:
Redacción basada en reportes oficiales de inmigración y cobertura especial de
Telemundo Houston.
