Irán está
preparado para una guerra y también listo para negociar, dijo este lunes el
canciller Abás Araqchi, después que Washington reiterara sus amenazas de
intervenir militarmente si la represión del movimiento de protesta, que habría
dejado al menos casi 200 muertos, no cesa.
Frente a las
grandes concentraciones de los últimos días en Teherán y otras ciudades, las
autoridades convocaron contramanifestaciones este lunes en apoyo a la República
Islámica, confrontada a uno de sus mayores desafíos sociales desde su
proclamación, en 1979.
La ONG Irán Human
Rights (IHR), con sede en Noruega, afirmó el domingo que había al menos 192
manifestantes muertos desde que comenzaron las protestas, el 28 de diciembre,
pero advirtió que el balance real podría ser mucho mayor.
«Información no
verificada indica que al menos varios cientos, o incluso más de 2.000 personas
según algunas fuentes, han sido asesinadas», subrayó la ONG, que dio cuenta
también de más de 2.600 detenciones.
A pesar del corte
de Internet impuesto por las autoridades desde el 8 de enero, imágenes
filtradas desde Teherán y otras ciudades de Irán, probablemente por vía
satélite, han mostrado grandes manifestaciones en las últimas noches.
En un video
autenticado por AFP, se ven decenas de cuerpos envueltos en bolsas negras
frente a una morgue en la capital, mientras varias personas parecen buscar a
sus familiares desaparecidos.
Por su parte,
medios iraníes afirmaron que decenas de miembros de las fuerzas de seguridad
murieron en las marchas.
Las protestas, al
principio, eran en contra del aumento del costo de vida, pero con el paso de
los días se han convertido en un movimiento contra el régimen teocrático que ha
gobernado Irán desde la revolución.
