El arresto de la mujer junto a sus pequeños de 9 y 11 años genera conmoción y enciende las alarmas sobre los procedimientos de control fronterizo actuales.
Lo que debía ser una mañana rutinaria y de celebración se convirtió en una pesadilla para la familia Uzcátegui.
El pasado 27 de abril, coincidiendo con su cumpleaños número 26, la venezolana Betania Uzcátegui fue interceptada por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en un complejo de apartamentos en Texas.
La detención ha desatado una ola de protestas debido a la vulnerabilidad del momento: Betania fue arrestada mientras acompañaba a sus hijos, de 9 y 11 años, a la parada del autobús escolar, encontrándose incluso en ropa de dormir y descalza.
Desde el pasado domingo 3 de mayo, la intersección de Broadway y 410 en San Antonio se ha convertido en el epicentro de la resistencia.
Manifestantes con pancartas que rezan "Secuestrados por ICE" exigen justicia, denunciando que no se trató de un operativo contra la criminalidad, sino de una captura de "presa fácil" contra una madre que cumplía con sus labores de cuidado.
Visión Global:
Este caso pone en duda los protocolos de "lugares sensibles" en Estados Unidos, que generalmente protegen las cercanías de escuelas y paradas de transporte.
Mientras que en otros estados se debate la colaboración de la policía local con migración, el caso de Betania en Texas reaviva el temor en la comunidad migrante venezolana, que hoy representa uno de los grupos más grandes en busca de asilo bajo condiciones de extrema fragilidad legal.
Fuente:Notitarde
